Reiki para niños

 

Hasta ahora, el Reiki se ha dirigido principalmente a los adultos, pero la cada vez más abundante aparición de niños con sensibilidades especiales nos conduce al acercamiento de esta técnica a los más pequeños. Para los niños, “el Reiki son como bolitas de algodón con alas de mariposa que corretean por las palmas de las manos”. Así explican el cosquilleo que sienten cuando descubren la energía de Reiki.

Cuando un niño hace Reiki lo hace de forma natural. Llevado por su intuición, se pone las manos para sentirse bien o calmar un dolor. Instintivamente, hace lo mismo con sus amigos como algo totalmente normal.

La práctica de Reiki ofrece a los niños la posibilidad de estimular positivamente el desarrollo de su individualidad, creatividad y afectividad. Este aprendizaje les lleva a un crecimiento pleno, consciente y con un desarrollo mayor de sus habilidades. El Reiki les ayuda a identificar y conducir sus diferentes estados emocionales así como a asumir la responsabilidad de sus acciones.

Desde pequeños aprenden a meditar, adquieren mayor confianza en sí mismos, desarrollan su sensibilidad y empatía, se familiarizan con su capacidad intuitiva y toman conciencia de sus propias capacidades, todo ello sin juzgar, sin culpabilizarse ni a sí mismos ni a otros.