Cáncer y Reiki

El Hospital Ramón y Cajal de Madrid fue el pionero en ofrecer a sus pacientes de cáncer la posibilidad de recibir Reiki como complemento a los tratamientos de quimioterapia, radioterapia y/o cirugía, haciendo extensiva esta opción a los familiares de los mismos. Los resultados satisfactorios obtenidos en la mayoría de los casos han provocado que un gran número de los hospitales de la Sanidad Pública española incluyan la opción de sesiones de Reiki como complemento a sus medicaciones oncológicas. Este hecho también ha provocado que una parte importante del personal sanitario se interese por esta técnica.

Lo que viene sucediendo desde hace unos años en España no es más que el reflejo de algo que en otros países (Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Argentina) es habitual desde hace tiempo. El tratamiento de Reiki resulta ser un método significativo que mejora la salud del paciente.

A corto plazo

El paciente de cáncer que recibe Reiki experimenta un alivio del dolor lo que le permite una relajación física y un equilibrio a todos los niveles, energético, mental, emocional y espiritual.

A medio plazo

La energía de Reiki incide directamente sobre el mal, potenciando y aumentando la eficacia de los tratamientos médicos. Es muy común que las expectativas de mejora o curación se cumplan antes de lo que los médicos esperaban. Durante el tratamiento, cuya duración está marcada por la gravedad de la enfermedad, el organismo del paciente recupera su capacidad autosanadora lo que favorece su recuperación. Además, disminuyen o incluso desaparecen los efectos secundarios de la quimioterapia o radioterapia. El Reiki reequilibra el sistema inmune del paciente, influye sobre el desorden de las células que han producido el cáncer y mejora su calidad de vida.

A largo plazo

Considerando que el cáncer es la última y más grave manifestación de un desequilibrio o bloqueo a nivel emocional, mental o espiritual, se concluye que si no se abordan esos patrones mentales o emocionales que han producido el bloqueo, será muy difícil la erradicación de la enfermedad. El Reiki llega hasta esos desajustes para identificarlos y equilibrarlos.

Por último, el Reiki también incide a nivel físico sobre las secuelas producidas por la agresividad de los tratamientos de la medicina convencional en órganos, sistema inmune, glándulas, etc.

El paciente, parte activa

Muchos pacientes quieren ser parte activa en su curación. El Reiki les proporciona una herramienta que pueden utilizar ellos mismos. Con tan sólo unas horas de aprendizaje obtienen los conocimientos necesarios para autotratarse con Reiki. Meditaciones, respiraciones conscientes y otros ejercicios suponen una gran ayuda para el enfermo de cáncer que encuentra en este método el complemento para vivir la enfermedad de forma asertiva.